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jueves, 12 de septiembre de 2013

La Limosna, la Caridad y el Perdón



Si encontramos un proceder semejante en todas las creencias, religiones y ámbitos sociales, es la prestación de ayuda los necesitados. Bien sea a personas desamparadas, en situación de precariedad económica, impedidas física o psíquicamente; o bien a Instituciones dedicadas a cooperar en la asistencia a pobres y enfermos, así como al desarrollo de la humanidad en todos los ámbitos, cultural, social, espiritual, etc..

Existen distintos modos de contribuir al amparo y progreso de estas personas o Instituciones :

1. A través de una aportación económica, dineraria o en especie.

2. Mediante la prestación de un servicio de carácter personal.

3. Una combinación de las anteriores.

Pero realmente, el tipo de conducta que se le supone característica a los agentes sociales es la “egoísta”, en el sentido de que el individuo persigue exclusivamente un fin solo en cuanto que le reporta satisfacción, y sin tener en cuenta las consecuencias de su actividad sobre los demás[1].

Entonces, ¿porqué la limosna?. La aportación económica (diríamos eco-anímica) presupone en el aportante un potencial de pago, que otorga a esa capacidad el significado de sacrificio y que le confiere una sensación de bienestar subjetiva, experimentada por su contribución.

La limosna se proyecta directamente hacia un fin: paliar las carencias financieras del destinatario de la misma, sin entrar en si realmente ésta será aplicada a su objetivo.

En cambio, la prestación de un servicio de carácter personal va más allá del aspecto monetario. La realización de cualquier tarea es susceptible de valoración económica, al ser el trabajo uno de los factores de producción.

Es aquí donde encontramos una diferencia entre limosna y caridad, que si bien parecen ser sinónimos, en realidad no lo son. El concepto de caridad es más elevado, implica no solamente el aspecto económico, sino también la prestación de servicio y asistencia al necesitado.

El primer diezmo registrado en la Biblia fue el dado por el patriarca Abraham al sacerdote Melquisedec en acción de gratitud, tiempo antes de que se instituyera el diezmo para los sacerdotes levitas. (Génesis 14:20)





La limosna en el Cristianismo

La encontramos mezclada con la Caridad, se observa con frecuencia en la Sagrada Escritura que advierte a los judíos de la necesidad de prestar asistencia a los pobres, a las viudas, a los huérfanos y a los extranjeros (Deuteronomio cap. 10 y 11), (Eclesiástico, cap. 4, v. 1), etc. Igualmente, Jesucristo en el Evangelio, hizo aún más conocida y clara la necesidad de esa práctica.

Dice San Agustín:

Dar de comer, al que tiene hambre, de beber al que tiene sed, vestir al desnudo, dar posada al pasajero, refugiar a un fugitivo, visitar a un enfermo o un preso, rescatar un esclavo, sostener a un débil, guiar a un ciego, consolar a un afligido, curar a un herido, enseñar el camino al que se pierde, dar un consejo al que lo necesita y el alimento a un pobre no son las únicas especies de limosna, sino perdonar al que peca o corregir cuando hay autoridad para ello, olvidar la injuria que se recibió pidiendo a Dios que le dispense favores al que se la hizo; éstas son obras de misericordia que se pueden mirar como limosnas. (Lib. de Fide, Spe et Charit. , cap. 72, núm. 19).

En las Iglesias cristianas protestantes, el diezmo logró una aceptación importante. Doctrinalmente ciertas ramas lo respaldan al sugerir la existencia de mandamientos fuera de la ley mosaica que se consideran universales. Es decir, los miembros y seguidores apoyan económicamente a sus iglesias como una responsabilidad ante Dios. Así la misma Biblia lo indica, por ejemplo en la famosa cita de Malaquías 3:10 donde se indica explícitamente para qué se usa el diezmo, pero aun así Dios promete una bendición especial para quien lo haga:

"Traigan íntegro el diezmo al alfolí[2], y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde".

En 2da de Reyes 12:9, se nos narra como el sumo sacerdote Joiada tomó un arca e hizo en la tapa un agujero. Allí los sacerdotes ponían todo el dinero que se traía a la casa de Jehová.



La limosna en el Judaísmo

Es deber de toda persona judía separar el diezmo Maaser[3] de sus entradas monetarias.

La propia ley de caridad Sedaka[4], si existen las posibilidades, la gran Mitzva[5] es dar un 20 por ciento de las entradas y lo mínimo es dar un 10 por ciento de las mismas. Un necesitado esta exento de dar Maaser. De todas formas es conveniente que de por lo menos un tercio de un Shekel al año para cumplir con la Metzcva de Sedaka (Shekel= moneda de plata pura de aproximadamente 20 gramos).

Este texto en sefardí nos dice:

“Kontinuando kon muestras tradisyones mensyonaremos la “Tsedaka”, ke es una preskripsyon de la Ley, una “Mitzva”. Aki transferando su simple definisyon ke tomi de la “Halila”, puedemos dizir ansi: “ Sedaka” es la solidaridad entre los miembros de una Komunidad para el apoyo i ayudo del menesterozo”. Kuando dizimos sedaka, antes de todo pensamos: dar ayudo materyal al ke tyene menester. Kon tyempo me rendi kuento ke no es tan simple...

Desde la “Antiguedad”, komo todas las “Mitzvot” ke konserna el Judaizmo, i la Tsedaka tyene sus raizes, sus manaderos en la Tora. Ansi meldamos: “Kuando vas azer la rekolta en tu pais, desharas un kanton de tu kampo sin rekoltar i no arrekojeras lo ke kedo de los granos por rekoltar... Abandonaras esto para el prove i el estranyero..” (Vayikra 19: 9-10[6]).”



La limosna en el Islam

En la religión musulmana la limosna o "Zakat" es el tercero de los Pilares del Islam. Existe la limosna obligatoria que se paga a través del estado (al ministerio de Asuntos Religiosos), generalmente en la fiesta de la Ashura[7].

La limosna o azaque (زَكاة [zakāt]; probidad) es el tercer pilar del islam. El Corán se refiere a ella en más de 80 ocasiones.

Los musulmanes deben dar cada año una limosna a las personas más pobres de su comunidad, empezando por familiares y vecinos. El montante del azaque se establece idealmente en una cuarentava parte de los ahorros (es decir, un 2,5%) siempre y cuando éstos superen determinada cantidad. La limosna puede hacerse en dinero y en especie: no sólo las rentas económicas son computables, sino también el ganado, las mercancías, los minerales extraídos, los frutos y los cereales.

Las finalidades de la limosna son, según la doctrina musulmana, limitar la acumulación de riquezas, purificar el alma de la avaricia y la codicia, ayudar a los pobres y necesitados, crear espíritu de comunidad y ayudar a la creación de obras de utilidad pública como escuelas u hospitales.

“Dijo el Profeta –la paz sea con él- : “El hombre dice: ‘¡Mi fortuna! ¡Mi fortuna!’ Pero ¿acaso tienes otra fortuna excepto por la que gastas en caridad, y de esa manera se eterniza, lo que vistes y se desgasta, y lo que comes?”

Aparte del zakat, el Corán y la tradición del Profeta Muhámmad (la Sunnah), también acentúan la sadaqah o contribución voluntaria para los más necesitados. El Corán enfatiza la importancia de alimentar a los pobres, la vestimenta para los que carecen de ella, la ayuda a los deudores; cuanto más una persona ayuda, más Dios ayuda a esa persona. Quien cuida de las necesidades de las personas, Dios cuida de sus necesidades.



La limosna en el Budismo

Adopta una posición pasiva, es decir, receptora. Dada la particularidad de esta religión y por su propia naturaleza, donde el practicante devenía en pobre, el monje no debía tener hogar alguno, debía “dejar el hogar, lleno de fe”, vivir en “la selva, al aire libre, al pie de un árbol”. Para los budistas, la vagancia y la mendicidad eran el origen de muchas virtudes. No obstante, la práctica de la mendicidad fue abandonada poco a poco, pasando a residir en monasterios; instituciones, éstas a su vez, que se nutrían de las limosnas.

El budismo contempla a la Generosidad, Honestidad, Paciencia, Sabiduría, Esfuerzo y Amabilidad, como virtudes o perfecciones que se deben cumplir para purificar el karma y vivir una vida sin obstrucciones en el camino al bodhisattva (iluminación).




La limosna en el Hinduismo

Es costumbre dar limosnas a los pobres y dar donativos que son empleados en el servicio del templo y para alimentar a los necesitados. Se destinan grandes cantidades de dinero para la construcción de templos o para ayudar a los peregrinos.

La “Dâna” es Caridad, ejercicio de la limosna, dadiva de generosidad, una de las virtudes que según el budismo debe practicarse y es la primera de las “Seis Paramita” o perfecciones .

Esta forma de acto religioso denominado dâna está muy extendido entre los hindúes. La noción subyacente a la práctica de la beneficencia es que la riqueza material de nada servirá después de la muerte. Por ello, hasta los más pobres suelen practicar la caridad y los donativos. La caridad no sirve de mucho, según la ley del karma, cada persona tiene lo que se merece y no puede escapar de las consecuencias de sus actos. Si un hombre es pobre lo es por sus merecimientos. Si se practica la caridad es por practicar la virtud de la generosidad y así evolucionar espiritualmente.


La limosna en el Sintoísmo

Sintoísmo, es el nombre de la religión original, nativa del Japón. Incluye la adoración de los kami o espíritus de la naturaleza. Algunos kami son muy locales y son conocidos como espíritus o genios de un lugar en particular, pero otros representan objetos naturales mayores y procesos, por ejemplo, Amaterasu, la diosa del Sol. Es considerada la religión originaria de Japón, un culto popular que puede describirse como una forma sofisticada de animismo naturalista con veneración a los antepasados, profundamente identificada con la cultura japonesa. Aunque el sintoísmo no se basa en dogmas o en una teología compleja, a los japoneses les ha dado un código de valores prácticos, ha moldeado sus comportamientos y determinado su forma de pensar.

Desde la entrada del budismo en Japón en el siglo VI, este ejerció una profunda influencia sobre el Sintoísmo, aunque éste también se modeló adaptándose en este país hasta darle una forma característica, por lo que la limosna se práctica más como un código de valor, que como una imposición religiosa.



EGIPTO (ANTIGUO)

En algunas inscripciones funerarias de 2400 a.C. aparecen enumeradas las obras de caridad del difunto como un titulo que éste alega ante el <<Gran Dios>>. La fórmula “Yo di pan al hambriento, vestidos al desnudo. Yo transporté al que no tenía barca”. se hizo tradicional, y aparece en el Libro de los Muertos. A partir de 2000 a.C. se impone la convicción de que las buenas y malas obras de cada individuo son valoradas en el juicio que sigue a la muerte (Juicio de los muertos [Egipto]). [8]



GRECIA y ROMA (ANTIGUAS)

La religión y la filosofía griegas no recomendaban con mucho entusiasmo las obras de caridad. Sin embargo, los extranjeros y los mendigos estaban bajo la protección de Zeus Xenios, y es significativo al respecto del relato de la Odisea, sobre la forma en que es recibido Ulises cuando llega a su casa disfrazado de mendigo. Atenas tenía implantado un procedimiento oficial para socorrer a los enfermos pobres, con tal de que fueran ciudadanos. El estoicismo fomentó el sentimiento de responsabilidad para con los demás, que más tarde encontraría expresión en la sentencia del emperador Marco Aurelio: «Venera a los dioses, salva a la humanidad”. Los magistrados romanos se preocupaban mucho de la beneficencia pública, pero en este caso se trataba casi siempre de un medio para satisfacer las ambiciones políticas. Durante el Imperio se cuidó mucho la institución llamada alimenta; se trataba de fundaciones para proporcionar socorros a los niños pobres, pero también en este caso intervenían los motivos políticos, en el sentido de que había una gran preocupación ante la baja de la población. También habla sociedades que aseguraban el decoroso entierro de sus miembros.



Para concluir, este aforismo que nos ofrece un filósofo del Talmud

La más noble de las caridades es impedir a un hombre el aceptar la caridad, y las mejores limosnas consisten en enseñar y preparar al hombre a evitar las limosnas


Que los lectores mediten sobre este contenido y per-donen


[1] Introducción a la Economía Política – Juan Torres López – Editorial Civitas 1992 – página 148

[2] En el concepto bíblico, el alfolí era una especie de receptáculo o granero que se usaba para que el pueblo de Israel depositara sus ofrendas y diezmos de todas sus cosechas´.

[3] Diezmo

[4] Ley de la caridad

[5] Prescripción de la Ley

[6] Levítico

[7] Para los musulmanes sunitas, Ashura es un día de ayuno; conmemoran así el ayuno con el que Moisés agradeció la liberación del pueblo de Israel de manos de los egipcios. En la conmemoración y observación de Ashura, los chiitas recuerdan el asesinato del Imán Husein, al que consideran sucesor legítimo del profeta Mahoma, del que era nieto. Husein murió junto a 72 seguidores en un combate de 10 días en el año 680.

[8] S. G. F. Brandon, The Judgment al the Dead (1967) Clp. 2.

miércoles, 10 de abril de 2013

El Conocimiento Oculto en el seno de las creencias




Para la elaboración de este trabajo hemos realizado un largo, a la vez que sucinto en sus contenidos, itinerario que nos ha llevado desde el inicio de la tradición primordial hasta nuestros días, a través de las numerosas creencias y religiones que han ido evolucionando y dando lugar a otras de nuevas, desde entonces hasta nuestros días.

Iniciamos nuestro periplo en la Atlántida, mito, realidad o leyenda, la crónica de su existencia nos fue legada por Platón en sus diálogos con Critias y Timeo. Independientemente de opinar sobre su autenticidad, nos limitamos a especular sobre la necesidad intuitiva del ser humano de presumir un mundo superior “paralelo a esta existencia” nexo entre la vida en este plano y otro más elevado, la añoranza de un origen que no recordamos y consideramos nos puede ofrecer la respuesta a la primera pregunta al dilema existencial: ¿de dónde vengo?

¿Así nace el mito de la Atlántida?

Una sociedad perfecta, ideal, modelo de convivencia social. Habitada por los dioses.

¿Nos llevará su conceptualización, posteriormente hacia nuevas utopías sociales o Nexus Mundi?



De contenido social

- La Jerusalén Celestial

- Shambhala

- Agartha

- Shangri la

- El Dorado

- El reino del Preste Juan

- La ciudad del Sol

- Cristianópolis

- La Nueva Atlántida



De ámbito natural, espiritual


- Monte Olimpo

- Pardes

- Campos de Ialu egipcios

- Tir Nan Og, la Tierra de la Juventud (Celtas)

- Campos Elíseos griegos

- Nirvana

- Valhalla

- Yanna (Jardín, Islam)

- Yaxche: Árbol del paraíso (mayas)

- Tlalocan



Los inframundos, el infierno


- Mitlán, Metnal o Xibalbá (así se la nombra en el Popol Vuh)

- El Infierno

- El Tártaro

- El Hades

- El Patala (hindú)

- La Gehena

- El Seol


    
De la Atlántida a Egipto y el Imperio Romano
   

Egipto, al igual que otras culturas asiáticas y americanas, fue heredera del conocimiento Atlante, que expandió en toda su área de influencia, a saber:



- Palestina

- Mesopotamia

- Grecia

- Europa



Hemos observado como durante la Mesopotamia politeísta, que evoluciona a Mitra, Zoroastro; del Egipto politeísta que lo hace hacia Amón Ra, la influencia de estas civilizaciones en Abraham y la importancia de éste en el Judaísmo, Cristianismo e Islamismo, permanecen ocultas, si no surgen, ciertas sociedades que dicen poseer cierto conocimiento capaz de responder a las cuestiones más esenciales de la existencia, pero que no resulta transmisible a cualquiera.



Así nos encontramos con las primeras castas sacerdotales, Esenios, Terapeutas, Nazarenos, Cabalistas, Sufíes, etc. etc. y un largo etcétera que resultaría prolijo de enumerar, así como con las corporaciones gremiales que nacerán desde Egipto y Grecia, hasta el Imperio Romano.


                             







De la Edad Media a la Moderna

Pero ese “conocimiento oculto” aún no  ha llegado a Europa en su integridad, donde la propagación del Cristianismo frena su transmisión. Será a raíz de las Cruzadas, cuando el conocimiento de Occidente entre el contacto con el de Oriente,  por mediación de la Orden del Temple. Orden, que disuelta en 1312 por Clemente V, ocultará su “tesoro” su mensaje iniciático basado en el AMOR, EL PODER y EL SABER (1)

EL AMOR en la Orden del Císter, como símbolo del misticismo cristiano.
EL PODER en la Masonería
EL SABER en la Orden Rosacruz

A partir de ese instante, las guerras de religión, lo grandes descubrimientos, la revolución industrial, etc.,  cambiarán el mundo y la imagen de la sociedad, pero ese “conocimiento oculto” continuará perpetuado en ciertas sociedades secretas.

EL CONOCIMIENTO OCULTO

Mitos y leyendas de la antigüedad
Los dioses, los héroes, los demonios y otras figuras mitológicas son innumerables. Están presentes en todas las manifestaciones del arte y la cultura de los pueblos e incluso en las costumbres cotidianas.

Los relatos y leyendas mitológicas ignoran las condiciones materiales y los límites de tiempo y espacio, son "maravillosos" por sí mismos y para entenderlos a plenitud hay que dejar a un lado nuestra lógica racional.

Son, en definitiva, "historia antigua", pero reveladores de una sociedad; nada se puede comprender bien de la historia de los pueblos antiguos si se prescinde totalmente de la mitología, esos dioses representaban lo sagrado, esto es, lo esencial, lo intocable, lo indiscutible y por tanto expresaban, sin resistencia alguna, las necesidades, los deseos y las aspiraciones de los hombres. Se destaca en este sentido que, por ejemplo, los griegos antiguos hayan inventado dioses para casi todas las aspiraciones humanas, dioses del amor (Eros), de la guerra (Ares) de la medida (Némesis), de la belleza (Afrodita) y otros tantos, sin embargo no crearon un dios de la palabra, esta pertenecía a los hombres, y en esencia no era una aspiración, en general estaba al alcance de todos como una realidad tangible.

La mitología pertenece a todos los pueblos, ninguno ha prescindido de esta forma de afianzar sus orígenes, de dar cohesión a sus comunidades, y en resumen establecer su identidad. Cada pueblo utiliza algo maravilloso que le es particular y que de hecho, resulta extraño cuando se presenta a un individuo que pertenece a otra civilización no relacionada, pero que a menudo, le permite escapar de su propia esfera de pensamiento.

La mitología antigua resulta sin duda un viaje fascinante, que nos permite visitar las grandes civilizaciones, entrar en su intimidad, acercarnos a los orígenes mismos del hombre civilizado.

La mayor parte de los relatos mitológicos están cargados de una gran imaginación, son en sí mismos fascinantes y por ello, no ha sido casualidad que han sido representados en muchas ocasiones en la pintura, la escultura, e incluso mas modernamente por el cine, generando la aprobación de la mayoría de los hombres de todas las épocas.

En este texto no nos limitaremos a las mitologías griega y romana, que nos son mas familiares, también se hacen incursiones en otras mitologías como la: egipcia, mesopotámica, nórdica, eslava, hindú, china y otras. Trataremos los personajes mitológicos y las leyendas más representativas de estas culturas sin entrar en las múltiples versiones de los mitos, que harían interminable la narración, más bien nos basaremos en su importancia de acuerdo a la situación que los ha visto nacer y a las circunstancias que los han hecho perdurar.

(1) Iniciación a la Iniciación – Germán Ancoechea y María Toscano – Ed. Obelisco 1997 – pág. 130



Mitos universales

En una buena parte de los pueblos del mundo antiguo existen mitos que de una forma u otra tienen rasgos que se repiten bajo formas cercanas, como si fueran la expresión de una necesidad común de la humanidad, una visita a estos mitos, nos permitirá entrar en una misteriosa inmersión en las creencias y los orígenes de estos pueblos.

Entre los mitos más universales se encuentran:

1.  La creación.
2.  La re-creación.
3. El más allá.


La creación

Los mitos de la creación quieren remontarse al principio de todo, al momento en que nada (o casi nada) existía, al origen mismo del mundo y de las cosas. La historia y los relatos antiguos de los pueblos nos muestran un gran número de interpretaciones de la creación; cada uno de ellos cargado de la originalidad del pueblo que le dio origen. No obstante, en la gran diversidad se pueden detectar elementos repetitivos que los acercan y los relacionan con la necesidad común de dar una explicación a las preguntas: ¿De dónde salimos?, ¿Qué dio lugar a todo esto que no rodea?, en definitiva satisfacer la intrínseca curiosidad del hombre desde tiempos remotos.

Hay dos formas básicas de la creación en los diferentes pueblos:

1. Un ser creador y origen de todo.
2.  El surgimiento espontáneo desde el caos.



El creador
Dios supremo que existía de forma independiente antes que el resto de las cosas, crea por su voluntad, y de muy diversas formas, de acuerdo a los diferentes pueblos, todas las cosas que nos rodean. Este dios supremo casi siempre surge del él mismo, por sus propias fuerzas, emergiendo de una suerte de somnolencia, de un estado latente, para tomar conciencia de su existencia y disponerse al trabajo de creación. En otros casos, los primeros dioses surgen de forma milagrosa y aun en otros, no se intenta explicar cómo surge este creador, sencillamente existe y punto. También se concibe la creación como el desmembramiento de un ser creador, y de cuyas partes desmembradas surgen las cosas del universo. Por último, no son pocos los pueblos para los cuales la creación surge del agua, tanto como obra de dioses, como de animales.

Los creadores se llaman Yahvé o Elohim en Israel; Ptah, Ra o Amón-Ra, Atón, Khepri en Egipto; Wele para los bantúes de Kenia; El para los cananeos; Tunggal para los javaneses; Anu, Apsu, o Marduk para los acadiosAmma para los dogoneses; Mangala para los malinké y los bambara; para los zulúes es el espíritu eterno el que da la orden a la diosa madre Ma de crearse ella misma y luego todas las cosas; para los deleware de América del Norte, Tirawa, el creador, delega la mayor parte de sus poderes a las estrellas y de la unión de los astros saldrán los pueblos que habitarán la tierra.

Estos dioses supremos siempre están en el origen de las cosas, en la creación, pero pierden, en muchos casos, su supremacía durante la continuación de los acontecimientos en el tiempo, crean, pero no necesariamente siguen participando en el desarrollo de su creación.

 Procedimientos del creador
Múltiples procedimientos parecen haber sido usados para la creación: Ra se ha unido a su propio cuerpo de forma que todos los dioses salieron después de él; Khnum-Ra ha hecho los hombres y modelado el resto de las cosas en el torno de alfarero  dicen los egipcios. Apsu es un creador ordinario, engendra los demás dioses por unión sexual con Tiamat,  creen los acadios. El dios Nsambi, aseguran los bantúes de Zaire, vomita el sol, la luna y las estrellas y más tarde los animales, las plantas y los hombres al padecer de fuertes dolores de estómago.

Para los manuvu de Filipinas, el primer hombre, Manama, único ser existente, crea la tierra amasando la mugre que extrae de debajo de sus uñas, la que luego se hincha sola y forma una tierra mineral sin vegetación.

Otros pueblos conciben la creación desde la nada por la fuerza de las palabras del dios supremo, así para los bantúes de Ruanda, Imaana crea todo por su verbo, Yahvé de los israelitas crea las cosas formulando un deseo que al decirse se realiza al instante. Del mismo modo, Io, un dios de Polinesia modela el mundo con sus propias palabras.

En otros pueblos como los budistas, los tahoístas y los confucianos, la creación misma no es importante, pero el establecimiento posterior del orden en el universo es obra de genios.

Entre los relatos que dan origen a la creación debido al desmembramiento de un ser superior están: la concepción china de que P'an-ku al morir formó un pico sagrado, sus ojos se convirtieron en el sol y la luna, su grasa en el mar y los ríos y sus pelos en los árboles y el resto de los vegetales. El Vishnu-purana dice que Prajapati, el amo de las criaturas, sacó las vacas de su vientre y de los costados, los caballos y los elefantes de sus dos pies, así como plantas frutos y raíces nacieron de sus pelos. Para los germanos el gigante Ymir, es desmembrado para formar todas las partes del universo.

Entre los que ven la creación partiendo del agua están los tunguses de Siberia, los que dicen que el dios mismo, llamado Ekseri, se sumerge en la inmensidad del agua y saca la arcilla con la que formará la tierra. Los Modoc de la costa Noroeste de Norteamérica creen que el creador, Qumoqums se sumergió varias veces en las aguas del lago Tule, en la quinta inmersión por fin alcanza el fondo y toma en sus manos un poco de barro, los deja caer cerca del lago y luego lo extiende hasta cubrir toda la superficie del agua, mas tarde, de allí, forma las montañas y los ríos y hace crecer los árboles y las plantas de la tierra.

En la India se dice que es un jabalí el que se sumerge y desde el fondo de las aguas levanta la tierra. Para los birhor de Chota Nagpur primero es la tortuga la que baja al fondo de las aguas, luego el cangrejo, pero ninguno de los dos logra traer el barro a la superficie. Es la sanguijuela, la que al engullir el barro logra subirlo a la superficie y expulsarlo allí para iniciar la creación.


La creación y la lucha entre el bien y el mal

En muchos pueblos la creación está relacionada con la lucha entre las fuerzas del bien y el mal: Para los germanos está en el norte el mundo de las tinieblas y el frío, Niflheimr, y en el sur el mundo del fuego, Muspellsheimer, de cuyo enfrentamiento surge el híbrido Ymir. De las partes de Ymir asesinado surgirá el mundo.

Para los georgianos Dios tenía una hermana que disgustada con él siempre creaba una entidad antagónica a sus creaciones, así tenemos que cuando Dios crea el cielo como una inmensa red, ella crea las ratas para que devoren la malla. Cuando el crea la viña, ella crea la cabra para que se la coma etc. De esta forma explicaban porque el mundo no era perfecto.

Surgimiento desde el caos

Esta segunda forma de concebir la creación se manifiesta también en los pueblos antiguos con ciertas similitudes, e intenta explicar como aparecen las cosas cuando nada existía. Para los griegos era solo una masa confusa, indefinida, una suerte de mundo anterior donde reinaba el desorden, digamos que una gran bruma sin forma a la que se le llamó Caos. Los chinos concibieron el principio de todo a partir de ese mismo mundo indefinido que llamaron Gran Comienzo. Para los egipcios las cosas surgen desde el Noum que era una suerte de mundo anterior, una extensión de agua que contenía el germen de toda vida futura, a su vez los tibetanos dicen que al comienzo no había nada tangible, no había espacio entre el cielo y la tierra, era un mundo sin carácter de existencia ni carácter de no existencia y lo llamaron Mundo en Potencia y todo lo que existe salió de él.

El comienzo desde el caos

Las primeras creaciones aparecen del caos sin causa alguna, es una generación espontánea, como una actividad realizada por el caos sobre sí mismo, se hincha, crece sin control, se calienta, y de este proceso se diversifica, se divide, se dispersa y se especializa en diferentes unidades que se organizan para dar lugar al surgimiento de los elementos definidos, la luz, el fuego, la vida y el resto de las cosas que componen el universo. Para los bambara de África occidental el caos original (que veían como un gran vacío) se convierte en dos espirales que giran en sentido contrario, de la interacción, surgen cuatro mundos, una masa pesada que cae y forma la tierra, una parte ligera que sube y se convierte en el cielo la que al esparcirse sobre la tierra constituye el agua que da origen a la vida, en el agua se forman los otros dos mundos: la hierba y los animales acuáticos.

El caos como un huevo

No es de extrañar que un gran número de pueblos, dada la visión de la formación de vida desde la masa indefinida de los huevos, hayan utilizado este principio para explicar el origen de la creación. Este huevo cosmogónico es la plenitud aun sin comenzar. El tiempo comienza con su ruptura.

En el mito japonés el cielo (Izanagi) y la tierra (Izanami) se confunden, están como un todo sin distinción, del mismo modo que están confundidos los sexos (Izanagui era un dios macho e Izanami una diosa) dentro de un huevo como unidad primordial, de totalidad perfecta que se basta a sí mismo y es liso, sin color y sin forma.

Los egipcios dan el origen de todo a partir de un huevo que ha salido del Noum creado por Ptha al verter su simiente sobre sí mismo para dar lugar al surgimiento de los Ocho (antepasados de los primeros tiempos).

En la India es un huevo de oro que se forma sobre las aguas primordiales que flota por doquier revestido del resplandor del sol el que da origen a las cosas.

En ciertas mitologías siberianas el ser supremo se convierte en pájaro y deposita el huevo de donde saldrá el mundo en las aguas primordiales. El univereso se inicia cuando Chousor, el dios artesano, abre el huevo y eleva una mitad para formar el cielo y baja la otra para formar la tierra.

La re-creación

El mito del diluvio está presente casi universalmente: lo encontramos en Sumeria (Epopeya de Gilgamesh), en la India (Sapatatha-brahmana y Bhagavata-purana), en Irán (Avesta, Videvat), en Grecia (Apolodoro), en el sudeste asiático, Melanesia y Polinesia, en las tribus de Sudamérica, Centroamérica y Norteamérica.

Después del cataclismo que sucede, se produce una re-creación del mundo, el Noé de la Biblia, avisado por el mismo Yahvé a construir un barco para flotar sobre las aguas que vendrán se llama Ziusudra para los sumerios; Utnapishtim en la versión acadia; Manu en la India; En Irán el propio Ahura Mazda avisa al primer hombre, Yima, de la catástrofe que se avecina y Prometeo pone en alerta a su hijo Deucalión de la intención se Zeus de destruir la humanidad.

En todos los casos una pequeña parte sobrevive y da lugar a la recuperación, es decir la re-creación.

El origen del diluvio tiene muchas variaciones, en Australia una rana gigante se bebe toda el agua y deja la tierra seca, entonces los animales sedientos deciden resolver el problema; la anguila desarrolla delante de la rana unas danzas de contorsiones que la hacen reir, esta de esta forma no puede retener el agua y la arroja de un golpe provocando una gran inundación.

En Sudamérica es uno de los gemelos primordiales que golpea el suelo con uno de sus talones y hace surgir grandes manantiales de aguas que invaden la tierra. Para los quichés, pueblo Maya de Guatemala, los dos creadores, Tepeu y Gucumatz tras varios intentos habían logrado crear unos seres que aunque eran capaces de decir sus nombres, no tenían ni memoria ni razón, por lo que decidieron ahogarlos en un diluvio. Algunos se salvaron en los bosques y luego sus descendientes se convirtieron en monos.

Historias parecidas y dotadas de una gran imaginación e ingenuidad se suscitan en Las Filipinas, Indochina, Tailandia, China y la India, relacionadas, o bien con la furia del dios supremo o por una catástrofe natural. De todos, los hindúes son los que llegaron mas lejos, allí en la India el diluvio duró 100 años y estuvo precedido por un gran incendio cósmico, fue en esencia una vuelta al caos original donde duerme Vishnú que sirvió de abrigo a todas las criaturas.

Sin duda el recuerdo y las consecuencias de alguna catástrofe natural sucedida a los pueblos, tsunamis, crecidas de los ríos, huracanes asoladores son las bases donde se sustenta el mito del diluvio, y este, a su vez se convierte en la expresión del miedo, el artífice del diluvio es la divinidad, y la razón, el pecado de los hombres. No obstante del diluvio se desprende una enseñaza, siempre hay esperanza, siempre queda de reserva un pequeño resto que puede recomenzar todo, el comienzo de nuevos y mejores tiempos.


El más allá
Son muchas las leyendas y mitos relativos a la vida después de la muerte, pero hay un denominador común que se repite con frecuencia, los buenos disfrutarán de otra vida más o menos espléndida, mientras los malos pasaran una eternidad sufriendo las consecuencias de sus actos. Esta doble posibilidad de vivir después de la muerte ha dado lugar a los conceptos de Infierno y Paraíso.

El infierno
No siempre el Infierno representa un lugar inhóspito y de sufrimiento, para muchos pueblos, era sencillamente el lugar donde descansan los muertos y era, en general, una meta que debía alcanzarse después de la muerte para no vagar eternamente sin lugar de descanso. El camino a la mansión de los muertos comúnmente está llena de obstáculos, no es un camino de fácil acceso. Los mesoaméricanos describen ese camino, como la escalada de montañas escarpadas, la travesía por desiertos, el choque con serpientes venenosas, el sufrimiento de vientos que cortan como navajas y además franquear los nueve ríos del infierno.

Para lo persas el difunto debe cruzar el puente Chinvat y este puente es ancho y cómodo para los buenos y estrecho como el filo de un cuchillo para los malos. Al encuentro del muerto viene una mujer, la Daena, que resulta joven, bella, perfumada y resplandeciente si los actos del difunto en vida han sido buenos, pero será una vieja fea, apestosa y harapienta si han sido malos. La joven bella ayudará al Fravarti (el alma del muerto) a cruzar el puente, mientras que la vieja bruja le arrojará al barranco.

Los griegos llaman Hades al infierno y se describe como una amplia caverna en el interior de la tierra separada del mundo de los vivos por cuatro ríos, Océano, Aqueronte, Piriflegetonte y Cocito, es Coronte o Caronte (el barquero del infierno) el que transporta a los muertos de una orilla a la otra, y.... cobra por sus servicios, por lo que los griegos enterraban a sus muertos con algún dinero a fin de pagar este servicio de transporte, ya que era preferible el "Reino de Hades" antes que vagar eternamente entre los muertos sin sepultura a lo largo de las orillas del río. La entrada de la caverna estaba guardada por un enorme perro (a veces dos) el Cancervero o simplemente Cervero. En el infierno griego no había distinción entre buenos y malos.

Para otras culturas como en Nueva Caledonia la vida después de la muerte siempre era penosa, los muertos comen lagartos en vez de carne, bambú en lugar de caña de azúcar, excrementos en lugar de las legumbres.

Pero hay otro infierno, un lugar lúgubre y frío, donde abundan los fantasmas allí se permanece en las tinieblas y no se volverá nunca mas a ver la luz. En la India se dice que hay mundos de tinieblas donde van a parar los que han "matado su alma". Ellos hablan de veintiún infiernos, los pecadores padecen en ellos de hambre y de sed, son devorados por fieras, cortados en tozos con sierras, hervidos en aceite o aplastados con un mazo. Para los budistas el infierno era un lugar horrible donde se obligaba a caminar sobre un camino en llamas largas distancias; otros eran condenados a meter la cabeza en un caldero de agua hirviente; y otros arrojados a la hoguera.

Al principio del cristianismo el "Apocalipsis de Pablo" describe a su modo las penurias del infierno, se habla de enormes gusanos con dos cabezas que roen las entrañas de los condenados, de ruedas ardientes que giran, de navajas de afeitar calentadas al rojo vivo, de un abismo putrefacto y pestilente donde se pudren los que no han sido bautizados, es la gehena de fuego de la que habla la Biblia y castigo final de los malos en el fin del mundo.

El paraíso
Mas corrientemente los muertos descansan en el cielo, pero este está reservado solo al principio para los faraones y sus familias en Egipto, antes de que estas ventajas se extendieran a todos. Se reproducía en la vida de los muertos una recreación de la vida de los vivos y había que esperar cierta evolución antes de ganarse el derecho de ir al cielo, al pararíso, como recompensa de una vida virtuosa.

En la India el Mahabharata, el Ramayana y los Puranas describen los cielos de los grandes dioses de ese país: el cielo de Indra está lleno de músicos y bailarinas; el de Vishnú cubierto de oro y lleno de estanques cargados de lotos; y en el cielo de Brahma los muertos disfrutan de la compañía de ninfas celestes, en general el oro, los cantos, los bailes, los jardines y las mujeres jóvenes hermosas forman la esencia de esos paraísos.

En el paraíso occidental no hay ni penas ni sufrimiento mental, los motivos de alegría son constantes. El aire mismo está iluminado por los rayos del sol y en la tierra abundan las especias y las flores de eterno explendor así como las frutas benditas. Por doquier brillan las piedras preciosas y resuenan las campanas, y la ciudad es de oro (dice el Apocalipsis de Pedro) donde corren cuatro ríos, de leche, de miel, de aceite y de vino y en sus orillan crecen los árboles de diez mil ramas con diez mil racimos de frutas.

En mesoamérica el paraíso del dios Tláloc se llama Tlalocan y está reservado principalmente para los guerreros muertos en combate, de forma que puedan cortejar al sol. Para los indios Norteamericanos el paraíso está situado en tierras abundantes de caza y pesca, donde las redes se llenan de salmones y se pueden asechar constantemente a las manadas de bisontes.

Para los celtas el paraíso es un mundo donde corren la leche, la miel, el vino y la cerveza, allí se organizan perpetuamente festines en palacios de oro, plata, bronce y vidrio. Se vive rodado de mujeres de belleza impecable e inteligentes, no existen la vejez ni la enfermedad, tampoco los pecados.


Actualidad de los mitos

Las antiguas creencias, que en forma de leyendas dieron lugar a la mitología no mueren con el tiempo, aun cuando las sociedades que le dieron origen se hayan diluido o desaparecido. Se transforman, se adaptan lo suficiente como para encajar en las cambiantes creencias de la humanidad, adaptan sus imágenes a las nuevas circunstancias, reinterpretan sus personajes y hasta transforman toda su estructura.

En la mayor parte de las creencias actuales de todo tipo, profesadas por la humanidad en las diferentes corrientes religiosas, se pueden identificar personajes de rasgos y funciones muy similares a  las deidades de la antigüedad. El mismo proceso de la creación, aceptado por una gran parte de las corrientes cristianas, se advierte en esencia la misma concepción de ser superior como creador de todo que se manifestó en la antigüedad.


Las figuras religiosas principales de las diferentes culturas, comparadas con Jesús de Nazaret:







BUDA

500 años antes de Jesús, supuestamente nació Buda, eso de alguna manera anticipa el Copyright de Jesús en medio milenio, no obstante analicemos los aspectos más importantes de Buda y comparémoslos con los hechos de Jesús el de Nazaret.

  • ·         Buda nació de Maya, una virgen que fue considerada la Reina de los Cielos, curiosamente, el nombre de Maya recuerda demasiado a Maria, así como su Virginidad y su consideración mitológica de “Reina de los Cielos”
  • ·         Buda pertenecía a la realeza, Jesús pertenecía a la Estirpe real de David
  • ·         Buda Aplasto la cabeza de la Serpiente…
  • ·         Llevó a cabo los milagros y las maravillas
  • ·         Curó al enfermo
  • ·         Alimentó a 500 hombres de una "Canasta pequeña de pasteles"
  • ·         Caminó sobre las aguas
  • ·         Abolió la Idolatría y predico el establecimiento de un reino de rectitud.
  • ·         Enseño la Castidad, la Moderación, la tolerancia, la compasión, el amor y la igualdad de todos los hombres.
  • ·         Se transformó en una Montaña (Recordemos el sermón de la Montaña de Jesús).
  • ·         Fue crucificado en pecado, sufrió durante tres días en el infierno, para ascender posteriormente al Cielo.
  • ·         Se le llamó el Buen pastor, el Carpintero y el Eterno




















HORUS

·       La Leyenda egipcia de Horus es muy similar a la de Jesús, pero muchísimo más antigua, quizás se remonte a varios miles de años antes a la de Jesús.
·        Los hechos más reseñables de su vida son los siguientes:
  • ·         Horus, nació de la Virgen Isis más o menos el 25 de Diciembre en una cueva.
  • ·         El parto de Isis fue anunciado por una estrella y fue atendida por tres hombres sabios.
  • ·         De niño fue un prematuro maestro en el templo y fue “bautizado” a los 30 años de edad.
  • ·         El hombre que bautizo a Horus se le llamaba Anup el “Bautista”.
  • ·         Horus Tenia 12 discípulos.
  • ·         Llevó a cabo muchos milagros y resucito a un hombre llamado “El-Azar-us”.
  • ·         Horus también caminaba sobre las aguas.
  • ·         Se transfiguró en una Montaña.
  • ·         Horus, fue crucificado, enterrado para posteriormente resucitar.
  • ·         Horus se le conocía también como: La luz, el Mesías, el ungido de Dios, el hijo del Hombre, el buen pastor, el Cordero de Dios, La palabra. Etc…
  • ·         A Horus se le relacionaba con el Cordero, el León y el Pescado.

El Epíteto de Horus era “el hijo siempre sentado al lado de “Ptah” A Horus se le llamaba fonéticamente también como Krst o el primer ungido.




















MITRA

·         La historia de Mitra el Dios Persa, precede al mito cristiano en 600 años, era muy difundido entre las religiones paganas y tiene una gran similitud con Jesús de Nazaret.

  • ·         Mitra nació de una Virgen en torno al 25 de Diciembre.
  • ·         Fue considerado el Profesor que Viajaba.
  • ·         Tenía 12 compañeros o discípulos.
  • ·         Llevó a cabo multitud de milagros.
  • ·         Fue enterrado en una Tumba y después de tres días se puso nuevamente en pié.
  • ·         Se le llamaba “El buen Pastor”.
  • ·         Su resurrección se celebra todos los Años.
  • ·         Fue considerado “la manera”, “La verdad”, “El Redentor”, “El Mesías”.
  • ·         Mitra Fue Asociado con el León y el Cordero.
  • ·         Su día sagrado era el Domingo, llamado “Día del Señor”, cientos de años antes de la aparición de Cristo.
  • ·         La Fiesta principal de Mitra es la “Pascua”.
  • Su religión, también tenía una “Cena” o Eucaristía.















KRISHNA

·         Las semejanzas entre el Krishna Indio y Jesús de Nazaret son más que asombrosas, de hecho, hasta su nombre recuerda al del Mesías Occidental.

  • ·         Krishna nació de una Virgen llamada Devaki.
  • ·         Su padre Fue un carpintero.
  • ·         Su parto fue asistido por Ángeles, pastores y hombres sabios que le entregaron como regalo Oro, Mirra e Incienso.
  • ·         Fue perseguido por un tirano que asesinó a miles de niños.
  • ·         Krishna era de ascendencia Real.
  • ·         Fue bautizado en el Ganges.
  • ·         Hizo Milagros y Maravillas.
  • ·         Resucitó a muertos y curo a leprosos, a ciegos y a sordos.
  • ·         Krishna predicaba en parábolas enseñando la caridad y el amor.
  • ·         Vivía pobre y quería a los pobres.
  • ·         Se transfiguró frente a sus discípulos.
  • ·         Algunas leyendas relatan que fue crucificado en un árbol.
  • ·         Después de muerto, se puso en pié y ascendió a los Cielos.
  • ·         Krishna es llamado “Pastor de Dios”, “El señor de los Señores”, “El redentor”…
  • ·         Era la tercera persona de una “trinidad”
  • ·         Declaro la resurrección y el camino hacia el padre.
  • ·         Era considerado el principio y el Fin (El alfa y Omega Cristiano también).
  • ·         Sus discípulos lo llamaban “Jezeus” representando con ese nombre la “esencia pura”.
  • ·         Krishna regresará para luchar contra el príncipe del mal que desolará la Tierra.



La Iniciación


Las propias tendencias sincretistas de hoy, donde se hacen converger como las mismas divinidades los dioses de corrientes religiosas de orígenes e historia muy diferentes, es una prueba de que los mitos se mezclan y se ponen de acuerdo entre sí como si fuera imposible combatirlos de frente, y, en todo caso, sea mejor unirlos o referirse a ellos en lugar de destruirlos.

Llegados a este extremo, mediante el estudio comparado de los mitos, las leyendas y las religiones de las diversas culturas a lo largo de la historia de la humanidad e independientemente de su ubicación geográfica, cabe obtener la siguiente conclusión:

· En todas las culturas subyace un mensaje común, transmitido de generación en generación.

Pero, ¿Cuál es ese mensaje? ¿Qué nos dice?

“La realidad es aparente, la vida una etapa de tránsito hacia la verdadera existencia en un más allá”.

Para adquirir plena conciencia de la autenticidad del mensaje, desde los tiempos más ancestrales, se han venido practicando los “ritos de paso”.

En muchas sociedades tribales, hacia la pubertad, los niños son arrancados de la seguridad de sus hogares por entidades altas de rostros extraordinarios – bocas y narices como rendijas y ojos grandes, por ejemplo – y conducidos a un lugar oscuro, a veces angosto y subterráneo como una tumba, donde son abandonados durante días. Privados de comida y exhaustos, las entidades les visitan periódicamente y los torturan, rajándoles el pene o marcándoles las caras. Al mismo tiempo reciben un conocimiento asombroso – secretos que no deben revelar – antes de ser devueltos entre resplandores de luz a sus pueblos, donde sus familias ya no los reconocen.

Los propios niños son pintados para que parezcan fantasmas – es decir, asimilados a la muerte – pues su yo antiguo e infantil debe morir a través de la iniciación para poder renacer a un yo nuevo y adulto. Por eso, cuando regresan a sus casas a la luz de una antorcha, recién instruidos en la tradición secreta y sagrada de la tribu, sus parientes simulan no conocerlos.

Los chamanes experimentan otro tipo de iniciación, normalmente bajo la supervisión de un chamán en activo, con el fin de adquirir la ayuda y protección de los espíritus familiares (a menudo animales) y de los espíritus tutelares (humanos, a menudo un enano). En estado de trance, el afectado pasa por una experiencia visionaria cuyos contenidos invariablemente uno o más de los siguientes factores: desmembramiento del cuerpo por espíritus, o por las almas de chamanes muertos; expulsión o abandono del cuerpo, que luego es reconstruido con nuevos órganos o huesos de hierro; ascensión al cielo, seguida de un diálogo con los dioses o espíritus; descenso al Inframundo, seguido de una conversación con espíritus subterráneos y las almas de chamanes muertos.

Muchos pueblos establecen “sociedades secretas” cuyo propósito es iniciar a los adultos en el misterio de la muerte y el renacimiento mediante ritos que son del mismo tipo, aunque más suaves, que las iniciaciones chamánicas.

La esencia de la Iniciación consiste en la muerte y el renacimiento. Ésta era también la norma en la antigua Grecia, donde cualquier persona mínimamente digna estaba iniciada en los misterios de Eleusis. Puesto que estaba prohibido hablar de ellos, sabemos poco al respecto, pero, de manera significativa, se creía que giraban alrededor del Mito de Deméter – Core – Hades: El mito clásico, entras palabras, de muerte y renacimiento.[1]



Consideraciones sobre la Iniciación[2]

La palabra iniciación se deriva de una raíz que significa “un primer comienzo”, y esto, por supuesto es lo que es la iniciación. Es el primer paso de una nueva vida.

La iniciación es una experiencia espiritual, no astral; el candidato traspasa el foco de su conciencia de la personalidad – la unidad de encarnación – a la individualidad, el ego inmortal – o unidad de evolución – y la conciencia de la individualidad, siendo abstracta, es capaza de aprehender las cosas del espíritu que no tienen manifestación en los planos de la forma.

La primera iniciación consiste en el relámpago de conciencia cósmica en la que el ego ve con los ojos del espíritu en vez de con los ojos de la carne........... pero habiendo sido conocida tal experiencia es necesario vincular la conciencia con la subconsciencia por medio de una cadena asociativa a fin traer este aspecto particular de contenido subconsciente a la percepción consciente. Esto se consigue por medio de la iniciación ritual.

La iniciación, que debe ser secreta y sólo puede ser otorgada a personas cualificadas, comporta esencialmente la transferencia de una influencia espiritual, la solo puede ser transmitida por una organización iniciática.

En un sentido restringido y virtual, la iniciación es la transmisión de una fuerza espiritual, por medio de un Rito, que pone al postulante en el “inicio” de un camino.

La iniciación no es automática. Tiene que ser una aspiración: la aspiración primordial del hombre de llegar a se aquello que realmente es.

La iniciación es, ante todo, purificación personal y en segundo lugar, transmisión por el maestro de la energía espiritual de la que es heredero. 

Con la iniciación comienza un ascenso del alma. Este ascenso del alma a la luz es una verdadera carrera iniciática que comienza en el momento en que el hombre se da cuenta de la oscuridad en la que vive y define lo que le rodea como no-realidad y oscuridad.



                             


Una Iniciación muy particular del siglo XVIII[3]


El grado de “réau-croix”

En una sala silenciosa, oscura aislada, previamente consagrada por un rito mágico, el oficiante entraba a una hora fijada por el gran maestre, habitualmente a media noche.

El candidato vestía un traje especial: chaqueta, calzón y medias negras, sobre cuyo atavío se pasaba un hábito blanco orlado en los bajos por un paño bordado de color de fuego de unos treinta centímetros de altura; las mangas cortadas en forma de alba, estaban bordadas igualmente, pero sólo a una altura de quince centímetros; el cuello tenía una ornamentación similar, bordada en el ancho de tres dedos.

Encima del hábito se ponía una cadena azul, un cordón negro de hombro a hombro, un echarpe de color verde cruzándole el pecho y, finalmente, un echarpe rojo a modo de faja por encima del vientre. No llevaba encima ningún objeto metálico, ni siquiera un alfiler, y llevaba los zapatos deslazados. Los días que precedían a la “Operación” el candidato no debía comer carne y debía mantenerse continente. Se abstenía de toda alimentación y de toda bebida (salvo agua pura) durante las once horas que precedían a la evocación.

En el suelo, con tiza, trazaba signos misteriosos y colocaba las estrellas (velas encendidas) según el ritual que le había sido comunicado. Durante horas, recitaba plegarias, salmodiaba evocaciones y se entregaba a una especie de yoga. Sólo se detenía con las primeras luces del alba.

La mayor parte del tiempo no pasaba nada. La demanda de recepción sacerdotal del “réau-croix” no había sido tomada consideración por el “menor espiritual” (ángel, maestro invisible, etc.), quien, invisible, había asistido a la operación. No había más solución que volver a empezar otro día.

Su las plegarias eran aceptadas, el “pase” se producía. El nuevo “réau-croix” tenía la carne de gallina en todo el cuerpo, oía solo sonidos confusos. Apagaba las bujías, cuya luz percibía como chispas y reflejos diversamente coloreados. A la mañana siguiente experimentaba una gran exaltación pero también una languidez extrema.

Se enviaba un informe al gran maestre y éste confirmaba que el menor espiritual le había admitido a la suprema dignidad de “réau-croix”. Entonces estaba prometido post mortem a la visión beatífica. Y en este mundo tenía a partir de ahí poderes supra normales, las dotes de videncia y curación.


Conclusión

Trascender el plano de la realidad aparente y acceder a otros planos de existencia dota al individuo de plena consciencia de su origen y de la Unidad.

Con la muerte la mayor parte de las almas quedan extintas como personalidades y tal vez luego recicladas como personalidades diferentes.

La ambición del adepto es sobrevivir a esa disolución general y, si volviera a encarnar, hacerlo sólo por elección deliberada y no por una atadura a un proceso natural como el resto de las personas. Para atravesar más allá de los límites del Cosmos (simbolizado por la esfera estelar) y entrar conscientemente a otra forma de vida el adepto debe haber forjado durante su vida un “cuerpo radiante” como vehículo para su individualidad.

Esa es la meta, el conocimiento oculto la técnica para alcanzarla y el trabajo a realizar la comprensión de ésta y su puesta en práctica; aunque muchos serán los llamados pero pocos los elegidos.

Dichoso el hombre que viviendo en la Tierra a contemplado estos misterios. 

Tres veces dichosos los mortales que después de contemplar los misterios marcharán al Hades; sólo ellos podrán vivir allí, mientras que todo será dolor para los restantes[4]














[1] Realidad Daimónica – Patrick Harpur – Ed. Atalanta 2007 – pág. 339 a 344


[2] Iniciación a la Iniciación – Germán Ancochea y María Tosacano – Ed. Obelisco 1997


[3] La meta secreta de los Rosacruces – Jean Pierre Bayard – Ed. América Ibérica 1995


[4] Himno a Deméter, Sófocles.